‘Mi gran boda griega 2’: Escribir secuelas está en griego..

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La primera entrega de Casarse están en griego significó un gran parteaguas en la manera  de hacer comedias románticas, pues en  una época en que reinaba las comedias enfocadas a un público femenino al estilo Julia Roberts o Sandra Bullock, el guión firmado por Nia Vardalos, también protagonista del filme, mostraba un modo de hacer comedia romántica pero sin caer totalmente en el chic flick (o al menos esquivándolo en la mayor medida posible)

La premisa de contrastar las costumbres de la cultura griega con los clichés americanos y hacerlos el  centro de dicha obra fue tan efectiva que incluso en su día el guión fue sorpresivamente nominado al premio Oscar en la categoría de libreto original. Es tal el respeto que le tiene esta secuela a esa primera parte que se percibe muy mesurada al momento de querer dar rienda suelta a la vena cómica que caracteriza al relato.

Se podría decir que Mi gran boda griega 2 (My Big Fat Greek Wedding 2) es a la primera parte lo que Bridget Jones: Al borde de la razón es a El diario de Bridget Jones, una secuela más que consciente que no puede competir con la novedad de sus antecedentes y no procura igualarla o incluso superarla, sino simplemente emular el formato y reinventar las bromas que nos hicieron reír en aquel 2002.

La nueva película trata de que la comicidad sea a mayor escala y aunque los personajes mantienen la esencia que los caracterizara, son demasiado planos y caricaturescos, como si esta vez solo tuvieran la función de rodear con él gag indicado a la protagonista Nia Vardalos, cuyo papel hasta cierto sigue teniendo la misma efectividad y encanto.

Aunque es divertida a secas y a duras penas su existencia se justifica por algunas buen ejecutadas escenas, esta innecesaria secuela procura en parte homenajear a su predecesora y crear un sub relato a la sombra de la ingeniosa primera parte teniendo que recurrir a los elementos que en ella sirvieron para sostenerse.

Es una pieza que cumple el objetivo de distraer y entretener sin que se le puedan poner muchos reproches, pero no es esa comedia que te alivianará durante una depresión mientras recuerdas algunos de sus momentos más ingeniosos ni recordaras sus gags por semanas como aconteció con la primera parte.

Por Víctor López Velarde Santibáñez (@VictorVSant)



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